Blade Runner (1982) y Blade Runner 2049 (2017)

El mundo es otro, los humanos deben compartir lo que queda con los humanoides. La premisa de ambas películas surfea entre la ambición del ser humano para crear vida a partir de la tecnología con el único fin de no perder bajo ninguna circunstancia los privilegios que les otorga el capitalismo. Los humanoides han aprendido a sentir algo que se les tiene prohibido; amor por su prójimo y su planeta, esto los convierte en desertores, en parias sociales que no merecen existir.

La primera película (1982) y su secuela Blade Runner 2049 (2017), en donde se muestra una versión libre de la película de Ridley Scott., a su vez, basadas en la novela ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? De Phillip K. Dick.

En ambas, se visualiza un mundo sumergido en la supervivencia de la especie. En la segunda parte, protagonizada por el niño hermoso de Hollywood Ryan Gosling, no vemos una aportación tecnológica suficiente para sentirnos en el futuro, salvo por el carro volador- recurrente en casi todas las películas del futuro-. La ambientación es bastante cercana a nuestro año. Es notorio el mismo empecinamiento por la destrucción del planeta en aras del progreso. Vemos la añoranza por una vegetación extinta y por la ausencia de otras especies coterráneas. En este mundo ha ganado Donald Trump.

Es por eso que Blade Runner (Scott, 1982) sigue impactando, por lo cercano a esta realidad, en donde los humanoides del 2017 se enfrascan en campañas políticas, ecológicas y derechos humanos para que los vicios de “los otros” no exterminen el amor al prójimo.

Barakah conoce a Barakah (2016)

Un hombre de clase media llamado Barakah, interpretado por el artista plástico y actor Hisham Fageeh, trabaja en la policía religiosa en un ciudad de Arabia Saudita. Conoce a Bibi, Fatima AlBanawi, una celebridad de Instagram que es famosa por hablar sobre política y promocionar eventos culturales y artísticos a través de su cuenta.

Ella piensa que el destino los junta porque Bibi también se llama Barakah. Es aquí cuando la historia imposible de amor comienza.

A lo largo del filme vemos lo imposible de su relación. Ella es una celebridad, perteneciente a una de las familias petroleras más ricas del país y que por este hecho, goza de cierta libertad para moverse. Pero tiene que lidiar con una sociedad machista y ultra religiosa que la condena a la casa y a la familia por ser mujer. Por el otro lado tenemos a Barakah, un hombre romántico que sólo piensa en poder estar con una mujer a solas y tomarle la mano, aunque esto signifique la cárcel.

En la trama se visualiza la represión y al mismo tiempo el coqueteo con una sociedad de consumo que lucha por conservar sus tradiciones basados en lo religioso, queriendo salir para integrarse al mundo globalizado. Atentos a los diálogos y los monólogos de ambos personajes porque es aquí que se encuentra la clave para comprender porque el extremismo religioso y la política represora tienen a destruir lo más puro del ser humano: el amor.

Escrito por Julio Álvarez

Es Maestro en educación. Codirector para Nortestación Agencia de Letras A.C dedicada a promocionar, difundir y representar las literaturas locales, en el 2009 junto con Karla Martínez administran Nortestación Editorial. Es director de contenidos para Linotipia.org y docente en la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales UABC

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