Por Oscar Lom

El formato del deseo

En la entrada anterior relaté brevemente ese momento con 16 años frente a una tapa de Radiohead que cambió mi vida. La economía era diferente y entonces los vinilos eran muy baratos. Era común que las personas tiraran cajas de acetatos en la banqueta porque les estorbaban o era absurdo tener un tocadiscos cuando en pleno 2010 todo mundo tenía Cd’s o Mp3. Por mi parte, podía encontrar títulos de Beatles o Doors en una décima parte de lo que cuestan hoy en día, ni hablar de la música clásica o el jazz, pues era un albur lo barato de los títulos. Para ese momento estaba resuelto, iba a comenzar una colección de vinilos. ¿Qué buscaba? Frank Zappa, Jimi Hendrix, Velvet Underground o The Doors, Pink Floyd y todo lo que cayera en mis manos de música clásica. No sé en qué punto se convirtió en realmente una colección, pero no me daba abasto. Mi cuarto se llenó de ellos, pues había conseguido un trabajo los fines de semana en un pequeño local de antigüedades que me permitía mantener mis vicios musicales.

Un trabajo llevó a otro y en algún punto de mi vida estaba en una oficina con horario de Godínez, estudiando teatro por las noches y, la colección, sin darme cuenta ahora se dividía en dos montones; uno a cada lado de la habitación. Una enorme pila de álbumes que tenían algo de bueno pero que había conseguido en mal estado, discos con ralladuras o portadas borrosas y la otra que se componía de cajas contadas que mantenía bien cuidadas, pues se trataba de las joyas reales en la historia de la música. Suena bobo, probablemente lo es, pero el deseo es el tema central de esta entrada. Con el tiempo he conocido a fanáticos de diferentes formatos como el casete, el CD, 8-Tracks, y los hay quienes prefieren mantenerse al día y cargar toda su colección en la palma de su mano, ya sea con un iPod nano (¿aún existen?) o a través de una suscripción en Spotify. La música encuentra sus caminos y me encontró de nuevo cuando dejé el horario de oficina, pues me ofrecieron un trabajo temporal en una tienda de discos ubicada en el centro de la ciudad. El cual, a su vez me llevó de alguna extraña manera a la meditación y a desapegarme de algunas posesiones materiales que encontraba de cierta forma innecesarias. No estoy diciendo que me deshice de todos mis discos y que terminaron en la banqueta. Pero traté de buscarles nuevos dueños en una economía que dio un giro inesperado a mi favor, pues recientes estudios sociológicos y de marketing afirman que padecemos de asociar cierta nostalgia a un formato tan anticuado como el vinilo, cuyas ventas siguen aumentando cada año, superando en Norteamérica el formato CD pero no el de las descargas digitales. Me pregunto si el siguiente año alguien iniciará una colección de CD’s bajo los mismos términos.

 

Thom-Sonny-Green-High-AnxietyReseña

Thom Sonny Green – High Anxiety (2016)

Esta vez quiero compartirles un ambicioso proyecto de música electrónica formado de 21 canciones, titulado High Anxiety, cuya producción data del 2014 al 2016 bajo el nombre del baterista de la banda inglesa Alt-J, quien se permitió explorar un lado oscuro de texturas y percusiones. Green busca mezclar diferentes sonidos que le resultan terapéuticos, ya que sufre de ansiedad, convirtiéndolo así, en un álbum con el cual lleva una relación muy personal, pues de manera introspectiva explica el enfoque del mismo. No esperes nada de pop si decides darle una oportunidad, el carácter sombrío de los temas reflejan su concepción como la anti-odaalaalegría.

Escrito por Redacción Linotipia

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