Ilustraciones por Técui


La familia entre dos culturas
Entrevista a Luis Díaz Técui

Si hablo de mí, creo que he aprendido más sobre la migración por lo que otra gente me ha platicado que por lo que he vivido, no sé, no me siento migrante ni expat, me siento afortunado, a mi me tocó vivir esto, una migración por amor.

Nuestro artista invitado de este mes, me regaló un poster firmado en el 2012, antes de que cerrara su tienda en el Pasaje Rodríguez y como muestra de nuestra amistad inmediata. La dedicatoria dice así: “para el Chamuco, de Técui”. Esto fue un poco antes de que partiera a Suiza. Luego seguí sus andares por esas tierras en su podcast, que hace desde su hogar muy esporádicamente pero que guarda ese Técui Tijuanense de sepa. Ahora tuve la oportunidad de entrevistarlo vía Skype, allá era noche y acá día; donde las secuencias de vida, que me platicó, parecen muy cercanas. Entramos en la misma frecuencia o a lo mejor, hemos vivido cosas parecidas. Hablaremos de todo eso que nos une como personas, pero también, para que se conozca a un artista que supo enternecer con su gráfica la frontera. Gracias a su obra realizada en el periodo más violento (2009-2013), en Tijuana, muchos artistas como él que tomaron las calles con lemas “Reacciona Tijuana” o “La calle es nuestra” nos hicieron creer que había esperanza.

A Técui lo conocí por casualidad, coincidimos en Festiarte, uno de los primeros festivales hechos al aire libre, luego en Ferias del Libro. Hablamos, me cayó muy bien, me gustó su obra, le compré un montón de camisetas y de ahí fue que conocí su marca y evolucionó la amistad llegando a colaborar en diferentes proyectos…

Julio Álvarez: Al pensar el artista que iba a ilustrar nuestro número de mayo pensé en ti Técui… porque este mes tratamos acerca de la familia… En la ciudad tienes presencia porque por ahí, todavía existen murales que hiciste en tu vida por acá, antes de que partieras al extranjero. La entrevista va en tres momentos: quisiera que lo hiciéramos del presente al pasado; tu vida allá en Suiza y que vayamos hurgando el pasado, cuando tú te desarrollaste como artista acá en Tijuana. ¿Qué hace que Luis Técui vaya a Suiza?, ¿Cual fue el primer acercamiento a esa ciudad?

Luis Técui: Por una morra, ¿pa’ qué te miento?… A Sandra, mi pareja, la conocí en el desierto de San Luis Potosí, teníamos unos cuantos amigos en común. Se me hizo medio sangronsilla, como muy cerrada de hecho se enoja conmigo cuando cuento esto, pero en ese primero contacto tuve esa impresión… También le cuento que cuando hablé con ella, por un ratito así de volada, me preguntó de mí; qué era, qué hacía, eso nos hizo entablar un vinculo donde platiqué cosas personales y yo sentí que no me estaba juzgando; me sentí bien porque parecía que me quería entender.

Total de que al siguiente año volvimos a SLP y me interesé un poco más por Sandra, una cosa llevó a la otra y empezamos a ser amigos por un tiempo, después, me dije: “pues bueno, me gustaría ir a –Suiza– a ver qué onda, conocer dónde vive y que hace Sandra allá.” porque ya se veía que esta amistad tenía dirección; no era una amistad pasajera, sino era para ver si encajábamos… si podíamos ser algo más: novios, casarnos, tener familia… y aquí estamos ahorita en todo eso. Con un niño que va a cumplir 4 años en mayo y una morrilla de 1, Joaquín y Lilia. No sé si fue en el 2010 o en el 11 me vine para Suiza para vivir un tiempo juntos, después ella fue a Tijuana, como 4 meses para darse una idea de quién era yo y por qué era así… siempre me preguntaba “¿por qué eres tan buena onda?”, “pues porque soy de Tijuana” le dije. Y aquí estoy desde el 2012. Este año solicité la naturalización por estar casado. Ya tengo una cita para que me pregunten qué chingados he estado haciendo aquí cinco años y ver si me dan el pasaporte suizo. Estoy bien contento con Sandra, creo que los dos tenemos esa misma idea de hablar, siempre estar abiertos a platicar las cosas. Yo creo que sabemos que la vida va evolucionando y hay que ir evolucionando con la vida, con lo que te da; la familia, las situaciones, los idiomas…

JA: ¿Cómo la llevas con el idioma?

LT: Con el idioma ya me siento mucho más cómodo, Sandra es profesora de francés; es chistoso porque cuando llegué aquí, dije: “bueno, Sandra, órale, pues, ¿qué onda?, me das unas clases a ver si aprendo francés”, y la neta, no funcionó que fuera mi maestra, yo creo que empezaba a poner un muro. Me veía así poniendo un muro de que “no está entrando ni madres” y la morra así “no pues es que aquí con la gramática y la chingada…” y yo con mi pinche muro inmenso; como un niño copiando las palabras sin pensar, sin razonar ni nada. Ya después de la segunda semana le dije: “sabes qué, Sandra, no puedo”, y lo que me pasaba es que, como yo estaba tan dependiente de ella, imagínate, acabado de llegar en una ciudad donde no conocía nada, y ella era mi maestra en muchas cosas; cómo pedir lo más elemental, cómo hablar, con quien hablar, dónde ir, etcétera, etcétera; y me sentía ya muy dependiente. El hecho de que ella me estuviera enseñando todo, no se podía, yo sentí que no podía. Tomé clases por fuera y ahora me siento bien con el idioma.

JA: ¿Le pones el acento tijuanense?

LT: Indudablemente. Una vez quise hablar con una señora que había venido de Estados Unidos y le dije que solía vivir en Baja California “¡ah!, entonces, ¿sabes hablar inglés?”, y yo: -“sí, sí”. -“Me encanta el acento de California” -“ah, yo lo tengo así, el inglés de California”. -“¡Ah, sí!” y ya comencé a hablar en inglés y se me quedaba viendo así como “pinchi Técui” con el acento bien chicano, no era californiano para nada (risas). Ya después me escuché hablar inglés, y dije: “qué vergüenza”. Pero sí, yo creo que al francés también le pongo mi tono tijuanense, así cortado y norteño.

JA: Ahorita que hablaste sobre los muros que nos ponemos entre personas, algo que por acá es polémico por la frontera con California, tenemos ahora un momento bien difícil, sobre todo en Tijuana, en toda la Frontera Norte en realidad, pero sobre todo en Tijuana, la geopolítica en el mundo se está moviendo; tu migración a Suiza es muy diferente a la migración que se vive en Tijuana ahorita mismo con haitianos, centroamericanos incluso sirios, que vienen acá por necesidad. Entonces, quiero preguntarte: ¿Cómo es que tú ves la migración en tu vida?

LT: No sé, cómo… cómo la veo… mira, cuando llegué aquí, me encontré con una nueva palabra que no sabía que existía expat. –de expatriés, en español expatriados–, son todos las personas que se vienen a trabajar de otro país aquí a Suiza, pero vienen porque la compañía trasnacional los manda, los contrata. Pueden ser de Inglaterra, pero también vienen de Italia, o India, o de otras partes del mundo, pero la diferencia es que una gran compañía los trae para acá, entonces no se les conoce como migrantes, no se les dice refugiados. Se les llama expat, tienen su propia palabra.

Entonces, vienen aquí ya con un buen trabajo y por un momento pensé: “¿yo seré expat?”, y como que de volada caí, y dije: “no, no, tú no eres expat. Ninguna compañía te contrató, Técui”, entonces, ¿yo soy migrante?. Noté diferencias, hay diferentes tipos de migración y aquí también te topas con gente que es refugiada, que sale de su país no porque no tenga para comer, sino por la guerra.

 

Trabajé con un compa, creo que albanés el vato, llegó primero a Italia, y después llegó aquí a Suiza, y de volada lo pusieron en una casa donde son todos refugiados, y el vato dijo: “no, no me puedo quedar aquí y empezó a hacer estudios en plomería. Un detalle; acá los plomeros, los mecánicos, los carpinteros, pintores de casas y todos ellos, si tienes un papel que te avale, puedes vivir bien y eso está chingón. Aquí te encuentras con personas que han vivido cosas horrendas, una vez me dijo: “Me acuerdo cuando tenía que estar en las noches en un agujero hecho en la tierra, compartiendo un rifle entre tres personas, no es algo que le desee a nadie” Estaban ahí esperando que no pasaran los enemigos que no eran sus enemigos, defendiendo La Línea, I don’t know… Ahorita, recordé también la historia de otro compa que trabaja en el programa de los Simpson. Salió de El Salvador, tenía 12 años, iba a cruzar el Río Grande, era de noche y no sabía nadar, no sabía si el río estaba profundo o si estaba al ras con poca agua y cada paso que daba, era de “a ver si no me ahogo”, y le pregunté: “¿y en ese momento no quisiste regresar o algo así?” y me dice: “Técui, no. No tenía nada antes, cada paso que daba me alejaba de lo que no tenía y para mí era mejor lo que estaba al cruzar el río. Cada paso que daba era como una mejor vida para mí”. Por eso te digo, yo he aprendido más de la migración por las historias de otros. Si hablo de mí, creo que he aprendido más sobre la migración por lo que otra gente me ha platicado que por lo que yo he vivido, no sé, no me siento migrante ni expat, me siento afortunado, a mí me tocó vivir esto, una migración por amor.

JA: Tienes un podcast. Ese podcast trata diferentes temas, ¿de aquí sacas las historias que me contaste?, ¿o cómo es que funciona?

LT: De hecho tengo dos podcast. Uno que se llama “Mucho ruido y pocas nueces”, y ese es donde entrevisté a Edwin Aguilar, que creo que es, assistant director, ahí en los Simpsons; y tengo otro que se llama “Latinoamérica en Suiza”. Es donde entrevisto a raza de Latinoamérica, que anda por aquí en Suiza; ya sea de paseo, que a veces son compas o a veces son gente que conozco y que se me hace interesante platicar con ellos.

 

JA: ¿Y cómo surge la idea de estos podcast?

LT: Fíjate que, para empezar yo ni conocía el formato, creo que el primero que vi fue el de un wey de Joe Rogan experience, y lo veo constantemente. Ese vato se me hizo bien chingón porque hace podcast como de dos o tres horas. Entonces, me gustaba un chingo porque eran como pláticas más alivianadas, como que no estaban apresuradas eran ligeras, y por momentos se ponían profundas y te hacía sentir. Total de que dije: “no, pues voy a hacer uno también de Latinoamérica en Suiza”, más para conocer personas y porque tengo muy buen oído para platicar con la gente, como que sabía por dónde, me interesaba en sus historias y eso me gusta. Yo creo que la voy a poder unir con el diseño, con el arte.

JA: Sí, suena coherente. ¿Has retomado o has reinventado algo de lo que era tu obra al principio?. O sea, ¿ahorita has retomado la pintura o has retomado el diseño?

LT: Sí, no como me gustaría, yo creo que aquí aún estoy empezando, porque es otro público, otra geografía y otro idioma. Mucho de lo que me servía allá en Tijuana aquí no lo hace. Todavía tengo esas formas que me gustaba utilizar, más orgánicas. Aquí ya no sabía cómo acoplarlo, porque mi trabajo tenía que ver con una raíz una geografía de Baja California. Aquí todavía no he encontrado la manera de cómo acoplar todo eso porque es otro mercado. Entonces, la neta, sí me ha costado trabajo…

JA: Nada, a corregir, ¿no?

LT: Corregir, exactamente.

JA: Y fíjate que se transmite mucho es eso que dices de tu persona en tu obra, este jugar con la naturaleza y con la armonía tiene que ver mucho con tu personalidad, estas obras armoniosas, no sé cómo llamarlas, a lo mejor tú tienes un concepto más profesional que yo en la perspectiva de tu obra. En algún momento comentaste que tu obra estaba inspirada en la naturaleza de Baja California, pero lo que nunca te pregunté es ¿si era de una manera evocativa o era una manera de preservación del hábitat? o ¿cómo fue? ¿cómo desarrollaste tus conceptos?

LT: Pues sí, muchos conceptos los desarrollé cuando estudié diseño gráfico en la Ibero. Hay algunos o bastantes diseñadores gráficos que siempre quieren tener su marca para hacer lo que les gusta, poderla expresar y que la gente la compre y puedas vivir de eso. Creo que en el 2000 empecé a dibujar; a tener una libreta de dibujo para todos los días y dibujar, hacer dibujos rápidos. Y fue de esa libreta que fueron naciendo todos mis personajes inspirados en las piedras de la geografía de la Baja, principalmente de La Rumorosa y ya, de ahí me engrané en las piedras. Y después, empecé a ver cosas amorfas que nacen entre piedras; flora y fauna en general y eran otras formas; y total que dije: “este estilo, creo que lo puedo trabajar mucho tiempo y no me molestaría si lo trabajara toda la vida” y dio resultado, de hecho hoy, en el 2018, ¿estamos en el 2018?, sí, ¿verdad? No mames, wey. Este año, hace diez años registré la marca de Técui, ahí con el IMPI y todas esas ondas. Bueno, me da gusto que me estés entrevistando, hace diez años de Técui, ya, bueno, en noviembre van a ser diez años.

Sí me di cuenta de que lo que hacía estaba involucrado con la naturaleza y tenía esas cosas orgánicas, y para mí siempre fue muy bonita La Rumorosa… me sentía muy cómodo con algo que creo que muy poca gente en ese momento lo estaba retomando, a lo mejor lo hacían inconscientemente, porque creo reconocer la geografía de Baja California en la obra de Álvaro Blancarte, también tiene cosas muy chingonas que me gustan. No estoy diciendo que pinto como él ni nada, pero tal vez en un centímetro de su pintura veo algo similar a lo que yo he hecho, por eso te digo, ya muchos artistas se habían inspirando de eso, solo que yo lo comercialicé.

JA: Hiciste mucho más. Yo creo que le diste visibilidad a la flora, la fauna y a la geografía de Baja California, y creo que fuiste uno de los primeros que alertó de que esto se podía acabar. Entonces, a lo mejor tú lo ves así como “ah, pues esto yo hice”, pero en realidad esos murales que tú hiciste crearon consciencia. Fueron como referencia de ponerle atención a la flora y la fauna de Baja California. Eso es algo qué agradecer, todos nosotros que vivimos y sentimos la Baja California y que políticos inconscientes quieren acabar con lo más hermoso que tenemos…

Cambiando de Tema para despedirme, quiero contarte que tus camisetas se heredan. Todavía hay camisetas de Técui rolando por Tijuana, fui a una expo al CECUT, era un festival o algo así, y vi un niñito como de 4 años con una playera tuya…

LT: (risas) Qué buena onda…

JA: Y has de cuenta que yo me acerqué porque dije: “Ah cabrón”, se me hizo bien raro, no parecía nueva, pues…

 

LT: ¿No se te salieron las lágrimas?

JA: Un poco… Me acerqué a los papás y les dije: “Me llamó la atención la playera de tu niño, ¿dónde la conseguiste?”, y me dijo: “¡Ah! pues me la regaló una amiga”, y yo: “¿y tu amiga cómo la consiguió?”, “se la regaló otra amiga”, “¿y tu otra amiga cómo la consiguió?”, “ah, pues, no sé”. No se deshacen de ellas, las heredan. Está bien suave y habla mucho de la amabilidad de tus diseños y de que a los niños les gustan tus diseños. Te digo, sí como que me sacó como de contexto decir: “ah, ya 2018 ¿qué onda qué está pasando?”, entonces, sí hay una fecha para que Técui regrese?

LT: sí, de hecho sí, me encantaría. Uno de estos días me animo a hacer un video, para volver a sacar T-shirts. Allá están más baratas que aquí, mucha gente me dice: “¿Qué onda, Técui?, ¿no has hecho T-shirts?”, “No todavía no”, “Técui, se te está durmiendo. Deberías de hacer” y dije: “Sí, sí, sí, está bien”, así que a lo mejor este año me animo a hacer otra serie y veo si mando a alguien a que se ponga ahí en Entijuanarte.

JA: Creo que hacen falta artistas como tú, así, comprometidos. Ahorita Tijuana tiene un boom mediático impresionante, que no sabes qué tanto… Muchas agencias noticiosas ya tienen su sede en Tijuana… Bueno Luis me despido…

LT: No, ni madres, yo quiero seguir platicando, no sea mamón.

JA: Ya no tenemos tanto tiempo como quisiera, pero me encantó platicar contigo y poner al tanto de que ahí sigues y que piensas regresar, y ojalá veamos muy pronto tu arte otra vez por las calles de Tijuana…

LT: Ok, muchas gracias por la entrevista y el hecho de que, no sé, que hayas pensado en mí, me da mucho gusto y siento que hice algo bien, con un poquito de reconocimiento y eso me pone bien contento, la neta, me vinieron muchos recuerdos, todo el contacto que tuve con la gente, gracias por refrescar todo eso.

JA: Sí, es refrescar eso, refrescar tu arte, porque yo sí sé que hay espacio; hay un espacio y que hay un público para esto que haces. Linotipia está abierto a esto, y te agradezco muchísimo que hayas aceptado la entrevista, creo que nos diste un buen material para hacer algo muy lindo.

LT: Thanks. Un gusto hablar contigo. Chao.

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Escrito por Julio Álvarez

Es Maestro en educación. Codirector para Nortestación Agencia de Letras A.C dedicada a promocionar, difundir y representar las literaturas locales, en el 2009 junto con Karla Martínez administran Nortestación Editorial. Es director de contenidos para Linotipia.org y docente en la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales UABC

Un comentario

  1. Jajajaja. Me encanto como escribes Julio y ahora veo que la cura Tijuanénse sigue en mi. Gracias por ayudarme a iluminar esa parte de mi. Un fuerte abrazo dude.

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