Por Marisol Nuñez Morales


“… 
Oriente siempre ha estado en la mira de los autores hispanoamericanos (por lo menos desde el modernismo). Ha sido el ensueño originario de las más profundas reflexiones y la más clara paz.”

Aunque quizá no de manera predominante, Oriente siempre ha estado en la mira de los autores hispanoamericanos (por lo menos desde el modernismo). Ha sido el ensueño originario de las más profundas reflexiones y la más clara paz. Esto lo podemos advertir en la narrativa y poesía de escritores como Amado Nervo, Julio Cortázar, José Juan Tablada, Jorge Luis Borges y Octavio Paz; siendo los últimos tres quienes, además de por la temática taoísta y budista, fueron sumamente atraídos por la estructura del haiku.

Hoy en día es el poeta, ensayista, traductor y periodista José Vicente Anaya (Chihuahua, null1947) uno de los amantes de la literatura oriental. Sus antologías Breve destello intenso, El haiku clásico del Japón (1992) y Cuento breve japonés (1999) son prueba evidente de ello. Sin embargo, en esta ocasión se ahondará en lo que fue su primera antología: Largueza del cuento corto chino (1981), cuya edición en Almadía es espléndida.

Para llevar a cabo esta obra de 187 páginas, Anaya se encargó de la recopilación y traducción de los cuentos. Además, escribió un magnífico prólogo y agregó notas de gran soporte. En el prólogo, más que nada, hace mención de la historia de la literatura china y compara cautelosamente la literatura oriental con la occidental, lo cual resulta de vasto interés para los lectores de este lado del mundo. Por otra parte, los cuentos pertenecen a diversos autores (algunos anónimos), tales como Lieh Tsé, Chuang Chou, la Tradición taoísta y el Budismo Chan, siendo de cinco renglones los más cortos y de una página y media los más largos.

A grandes rasgos, la temática gira en torno a lo fantástico, los vicios y las virtudes, los sueños y la realidad, tomando siempre en cuenta las increíbles analogías que existen entre lo filosófico y lo cotidiano. También sobresale el tema de la iluminación, el cual nos invita a echarle un vistazo a aquella otra dimensión donde lo más importante es ser. El breve cuento titulado Perfecta Posesión del Tao (proveniente de la Tradición taoísta), por ejemplo, nos abre los ojos al respecto:

“Un cazador prendió una gran fogata en un bosque para asustar a sus presas. De pronto, vio a un hombre que salía de una roca y caminaba sosegadamente entre las llamas. El cazador corrió tras él y se dio el siguiente diálogo:

—Dígame, ¿cómo hizo para atravesar la roca?

—¿La roca? ¿Qué quiere decir con eso?

—También lo he visto caminar entre la lumbre.

—¿La lumbre? ¿Qué significa lumbre? —concluyó.”

Sin embargo, no todos los cuentos son mesurados como el anterior; muchos utilizan el humor para compartirnos sus mensajes.

Es necesario mencionar que, dependiendo del lector, algunos relatos requerirán ser leídos varias veces para su comprensión; después de todo, nacieron de amplias reflexiones. No obstante, esto no es una desventaja; el momento en el que uno descubre la enseñanza lo compensa por completo. De cualquier forma, los cuentos son tan llevaderos que tener que leerlos más de una vez no resulta incómodo, uno puede leerlos tranquilamente mientras espera en la fila del banco.

Personalmente, lo que más me agradó fue que se tocara el tema del poder del pensamiento, tanto en el prólogo como en los cuentos. La principal diferencia entre la mentalidad oriental y la occidental, asegura Anaya, es que el pensamiento es de suma importancia para la primera; nosotros no reconocemos, y por lo tanto no valoramos el poder del pensamiento. Creemos que los hechos generan los pensamientos, que son un simple efecto, cuando ellos creen que los pensamientos generan los hechos, que son la causa. Esto en definitiva debe ser considerado y reconsiderado por los occidentales. Afortunadamente, el presente libro promete ser el maestro ideal para el caso.

Largueza del cuento corto chino es, sin duda, recomendable; en especial para los aficionados a la cultura oriental, la fantasía y la meditación profunda. Es perfecto, sobre todo, para los que no temen alterar su noción de realidad.

 

 

Marisol Núñez Morales: Ensenada, Baja California (1997). Soy estudiante de Lengua y Literatura de Hispanoamérica en la Universidad Autónoma de Baja California. En octubre de 2014 asistí al taller de narrativa “Cómo dibujar una novela” impartido por Martín Solares. En junio de 2017, Editorial Casa Verde seleccionó mi cuento “Pequeña puerta de sol” para su publicación. Lo que más me gusta escribir son cuentos cortos.

Contacto:
https://soledad-amena.tumblr.com/
https://www.wattpad.com/user/Marisol711

Escrito por Redacción Linotipia

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