Border Pop es una muestra ubicada en la sala de exposiciones temporales del Museo de Historia de Tijuana –Muhti– que aborda el discurso fabricado a través de la experiencia de los artistas-visuales-escénicos-escritores-músicos-diseñadores y técnicos de finales de siglo XX en Tijuana que en conjunto son, lo que Rafa Saavedra definiría como “La New Freak Scene”; creativos en busca de hacerlo todo ellos mismos, con una ciudad en expansión como escenario.

La exposición está dividida en cuatro módulos que buscan destacar el planteamiento colectivo que marcó el inicio de las empresas culturales de este siglo en Tijuana. El nombre, Border Pop, representa la ciudad, la Tijuana híbrida, diversa y multicultural. Border; del vocablo en inglés que significa frontera o límite y Pop; acotamiento popular en ambas lenguas.

Justo esto define la relación entre Tijuana- San Diego, donde uno mira al otro con cautela fraternal. El primer módulo, La new freak scene es un término utilizado por primera vez en el libro de relatos “Crossfader 2.0. B-sides, hidden tracks & remixes” (Nortestacion Editorial 2011) del escritor Rafa Saavedra, quien lo acuña para delimitar a la generación X tijuanense, con sus rasgos globales, pero también nativos, productos de la desaceleración económica a principios de los noventa y el inicio del neoliberalismo que precariza la vida cultural y, en consecuencia, la vuelve más creativa.

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El módulo dos, se titula Beyondeados. Esta palabra compuesta y acuñada también por Rafa Saavedra, cohesiona dos términos: Beyond (más allá) y el tijuanismo “Ondeado”, que se utiliza para determinar a una persona o situación que se pasa de lo moralmente “normal”, que no está en lo correcto, que no se puede controlar o que viola alguna regla social o psicológica.

La traducción sería “más allá de lo normalizado”. Describe a todos los imaginarios que se proyectaron gracias a las nuevas tecnologías, donde se representaba visualmente una ciudad en expansión en video y cine, pero también en piezas de arte y performances, mientras tocaba algún DJ del Colectivo Nortec.

El módulo 3 se titula Tijuana Overground, del vocablo en inglés que significa de superficie o en la superficie. Rafa Saavedra lo utilizó para determinar un momento histórico: Tijuana, había superado su leyenda negra, Tijuana, ahora, se lee, se escucha como una marca, reflejando la exportación de la escena cultural local al mercado del arte internacional, en parte gracias a la llegada de antropólogos que vivían en la ciudad y escribían sobre lo que estaba pasando en todos los idiomas.

Los acontecimientos clave en la era global: migración, libre mercado, tecnología; la colectividad de grupos de jóvenes y su gestión para enmarcar a Tijuana en una estética fraguada desde una sociopolítica exterior; el discurso de una ciudad joven y sus jóvenes que se representaban a través de cinco ejes: La frontera como límite y su posicionamiento, la vida laboral resultado del Tratado de Libre Comercio, la noche y su leyenda negra como apropiación e identidad, la violencia por el auge y propagación del comercio ilegal como denuncia, la emergencia demográfica y sus consecuencias/estragos: Tijuana en una búsqueda por reconocerse en el campo de las artes contemporáneas. Estos hechos históricos dialogan y se confrontan con la memoria colectiva a través del arte.

El módulo 4, La habitación Roja, representa ese espacio en donde los colectivos trabajaban sus ideas, sus habitaciones, los libros, los discos y revistas que alimentaban la imaginación. En este módulo (tras unos audífonos discretos) se encuentra albergada una selección de más de 50 canciones de autores locales recopilados por Static Discos a principios del siglo XX, dejando registro de cómo sonaba la ciudad antes del boom inmobiliario y la sobreexposición gastronómica. El sillón te invita a sentir cómo es que se respiraba en una habitación creativa.

La gráfica/arte visual expande y consolida una visión reivindicativa de Tijuana como hábitat. El artista y su diálogo con la urbe trabaja lenguajes comunes; la vida y sus representaciones, la sociedad de consumo y sus consecuencias, la disparada expectativa de Tijuana como producto que se torna feroz a medida que avanza la última década del siglo XX y que para la primera década del siglo XXI se reinterpreta y evoluciona, consecuencia inherente de la globalización económica.

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Dentro, los protagonistas resisten y su resistencia transforma el consumo cultural. Tijuana desde la apropiación: vida cotidiana exaltada a vida extraordinaria, atractiva para los mercados internacionales del arte. Cartografía de vida cotidiana, tránsito de las identidades. José Luis Martín le llamaría Antropotrip –esta palabra también compuesta donde embona la antropología con la palabra trip (viaje)–, el viaje antropológico que visualiza y define Martín, se esfuerza por traducir en gráfica, video, fotografía y cine, la transformación de una ciudad que muta con las construcciones identitarias y el hilo de acontecimientos en el pasillo de la era digital.

En él, la intermitente/determinante ‘Tijuana’ es representada como consecuencia y a la vez motivo de una narrativa que fundamenta un imaginario que de inmediato conecta todas las artes que cohabitan en la revolución de las ideas.

El historiador Francis Fukuyama propuso a principios de los noventa “El fin de la historia”, luego desde la literatura, Douglas Copland lo llamó Generación X, Rafa Saavedra, sin duda, más aventurado, le llamó Border Pop. Tijuana entendida desde ese laboratorio posmoderno que prometía una alta comunicación sin barreras. Los artistas gráficos incluidos en esta exposición aparecen como representantes de una época de auge económico y emergencia social. Juntos hicieron una estética que ahora se reconoce como la Tijuana contemporánea.

Algunos de los artistas internacionales a partir de este inicio colectivo son; Tania Candiani, Sergio Brown Figueredo, Charles Glaubitz, Itzel Martínez del Cañizo, Ingrid Hernández, Foi Jiménez Jurado, Jaime Ruiz Otis, Raudiel Sañudo, Adriana Trujillo, Jorge Verdín, Gerardo Yepiz, Marcos Ramírez Erre, y Shepard Fairey –quien en 1998 visitó Tijuana como participante en una serie de eventos de la Universidad Autónoma de Baja California–. Se consultaron las colecciones privadas de:

Mónica Arreola, Melisa Arreola, Heberto Blancarte, Patricia Blake, Susana Brijandez, Sergio Brown Figueredo, Iván Díaz Robledo, Sebastián Díaz Aguirre, Miriam García, Luna y Love Glaubitz, Krishna Monarrez, José Luis Martín Galindo, Itzel Martínez del Cañizo Fernández, Catalina Silva, Cynthia Ramírez, Ingrid Hernández, Rosa Rodríguez, Gabriela Posadas, Miroslava Hoyos Quihuis, Salvador V. Ricalde, Alejandro Arturo Villa, y los archivos: Archivo IAF 1996-2006, Archivo Julio Álvarez 1996-2015, Archivo Nortestación 2007-2015. Curaduría e investigación a cargo de Julio Álvarez Ponce y el Museo de Historia de Tijuana Muhti.

Border Pop estará abierta al público hasta el 23 de junio de 2019.

Escrito por Redacción Linotipia

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