Por Farina Rodríguez

 

Musas, Nenúfares de Ángel Murga: una serie de comentarios

 

Musas, Nenúfares es una serie de cuentos y mini-ficciones recogidas por la editorial independiente Capicúa. La gran hazaña de atender la voz de los autores todavía fértiles nos permite recibir abiertamente sus propuestas mientras creamos un espacio para la crítica, sin olvidar que nuestra respuesta emotiva ante el texto es el principio que rige la producción literaria.

 

Cuando se habla acerca de los índices de lectores activos en México, el panorama tiende a ser fatalista. Se dice que la literatura es cosa de las élites, que la rutina del mexicano promedio no le permite dedicarse a la introspección que supone la compañía de un buen texto, que las grandes obras literarias son de difícil acceso; la realidad es que la literatura siempre ha sido benigna con su audiencia. En la actualidad contamos con un repertorio bastante considerable acerca de autores contemporáneos que han estimulado la producción de la literatura. Es ésta la apuesta de una literatura que promueva textos atractivos y sencillos de digerir sin comprometer la calidad estética de la disciplina.

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Así es como llegan Musas, Nenúfares, del autor originario de Mexicali Ángel Murga. Musas, Nenúfares es una serie de cuentos y mini-ficciones recogidas por la editorial independiente Capicúa. La gran hazaña de atender la voz de los autores todavía fértiles nos permite recibir abiertamente sus propuestas mientras creamos un espacio para la crítica, sin olvidar que nuestra respuesta emotiva ante el texto es el principio que rige la producción literaria.

Si algo nos dejó claro Murga con sus Musas es que nos encontramos ante un autor versátil que tiene la habilidad de evocar sensaciones agridulces a través de narrativas conmovedoras, eventos impredecibles y personajes familiares que nos recuerdan demasiado a esas gentes que se nos cuelan entre los párpados, los fantasmas universales con los que todos cargamos. Musas, Nenúfares refiere a la fuente de deseo, al objeto de inspiración, al sujeto amoroso, al abandono que procede al asalto, la desdicha ante el infortunio, a la tragedia en el plano de la contemporaneidad en la era de ese padecimiento colectivo de soledad crónica, como lo revela en El transmutador:

Un día, el artefacto falló a causa de un corto circuito y el hombre vio su auténtico rostro en el espejo. Después de haberse acostumbrado a la perfección evidentemente le resultó espantoso y se suicidó esa misma tarde. Casos como ese aturdieron la sensibilidad del jurado y todo se fue a la mierda.

Las reservas más íntimas y brutales de reconocer son protagonistas en la obra de Ángel Murga, esperemos conocer más de su obra y que nos siga permitiendo pasar el dedo por la llaga.

 

 

Farina Rodríguez, Estudia la carrera de Docencia en Lengua y Literatura en la Universidad Autónoma de Baja California. El día que nació, su abuelo llamó a una estación de radio para felicitarlas a ella y a su madre. Le gustan los perros y escribir con pluma fuente.

Contacto: farina.rodriguez@uabc.edu.mx

Escrito por Redacción Linotipia

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