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La guerra (de las galaxias)

“La diferencia entre guerra y revolución son sus ideales. Es cierto, una revolución es una guerra contada desde la visión de los vencedores. Es una muerte utópica donde se da la vida por un ideal. Los personajes de Star Wars no son revolucionarios, pero sí idealistas”

En Rouge One, una historia de Star Wars, un grupo de rebeldes descubre que el Imperio, desarrolla un arma letal que destruye planetas. Los rebeldes, en su mayoría desarraigados sociales que encuentran en la resistencia la economía de la supervivencia, se enteran, y aunque no saben de política intergaláctica, de que esto es peligroso para aquél que se resista a los designios del emperador. De toda la saga, nueva y contemporánea de Star Wars, Rouge One, cuenta la historia de la guerra, lo letal y lo devastador que puede ser un Imperio con tal de conseguir el control económico de una galaxia.

Cassian Andor es un niño de la guerra, él logró llegar a ser adulto gracias a que aprendió tres cosas; a obedecer órdenes, a matar a temprana edad y a no temerle a la muerte. Rasgos esenciales para ser un buen soldado que bastan para causar tristeza, pero no, festejamos la valentía de Cassian sin importarnos porqué tuvo que disparar por primera vez ni tampoco de lo que siente por presionar el gatillo. Él y otros aliados que perciben que puede ser el fin de la resistencia ー¿a qué?, a un orden comercial por otroー, lo comunican a los líderes, un grupo de políticos que no escuchan la gravedad de toda la situación sino de quién la comunica; un expiloto de la Guardia Imperial llamado Bodhi Rook y una mujer huérfana, Jyn Erso, hija del científico que diseñó la Estrella de la muerte y otros dos huérfanos de causas que encuentran en Jyn una razón para no morir en la desdicha. Un equipo que frente a una estructura de poder político, no tienen credibilidad sin pruebas.

Son todos humildes, herederos de planetas miserables, explotados y en ruinas a consecuencia de la guerra comercial entre la República y el Imperio, dos bandos reconocidos en la historia heroica de quien la cuenta. El universo no es suficientemente grande para los dos bandos. Debe suceder la guerra para que surjan héroes que entienden poco de las verdaderas intensiones de salvaguardar algo tan efímero como la “libertad”, dispuestos a todo por preservarla.

La guerra consigue muertos, mutilaciones y destrucción, los más pobres, siempre perdemos las guerras; las guerras sirven para desarrollar tecnología, para aniquila; para desarrollar drogas que apacigüen el dolor y la realidad, en esta lógica comercial, muy parecida a la historia del neoliberalismo, un grupo poderoso vende armas y otro grupo las compra hasta que maten al grupo oposito. Ellos, luego de que ganen, se conviertan en el opresor. A su paso, dejan heridas y una profunda crisis humanitaria. Los niños de la guerra como Cassian y Jyn se encuentran, se ayudan y protegen lo poco que les queda; su vida, porque saben, que no hay un mañana.

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Derechos reservados Lucasfilm Ltd.

Nos gustan las guerras, es placentero ver cómo los Stormtroopers vuelan en mil pedazos, son clones que no valen más que su proceso masivo de producción, se nos olvida que ellos, son personas que sienten dolor y que son obligados a ir a la guerra porque para eso fueron creados.

La guerra de secesión estadounidense en 1861 dio paso a la guerra moderna, a la que mata niños y mujeres, la que destruye pueblos y bloquea alimentos para que no lleguen a las ciudades. Se cuenta que en las primeras batallas, las familiar sureñas iban con canastas de pícnic a ver la batalla, porque pensaban que sería rápida y sin bajas considerables, pero cuando se dieron cuenta que ninguno de los bandos pensaba rendirse, comenzó la guerra como la conocemos ahora. Quizá de aquí se inspiró George Lucas para crear una saga billonaria que encanta tanto a niños como a adultos. La guerra, ficticia o no, es un negocio.

La diferencia entre guerra y revolución son sus ideales. Es cierto, una revolución es una guerra contada desde la visión de los vencedores. Es una muerte utópica donde se da la vida por un ideal. Los personajes de Star Wars no son revolucionarios, pero sí idealistas. Se componen de una élite suprema de hombres y mujeres viviendo en el privilegio donde personas como Cassian y Jyn deben poner sus vidas para impedir que mueran. Un rasgo característico del privilegio.

Esta semana se estrenó la última película de la saga original. Al momento en el que vayas al cine y te pongas a ver el desplegado de letras amarillas que te dan un contexto de la guerra, reflexiona, cuántas vidas se perdieron en esos planetas donde la letal Estrella de la Muerte impactó, cuántos esclavos, cuántos explotados laboralmente no vieron terminada la obra maestra de un loco que pensó que dominar al otro es sinónimo de progreso y libertad. También, pregúntate porqué no sientes nada al momento de dispararle a otro en un videojuego. A nosotros, desde pequeños, se nos prepara para aceptar la guerra y defender lo que sea que se entienda por libertad. Se nos entrena para matar muriendo.

Escrito por Julio Álvarez

Es Maestro en educación. Codirector para Nortestación Agencia de Letras A.C dedicada a promocionar, difundir y representar las literaturas locales, en el 2009 junto con Karla Martínez administran Nortestación Editorial. Es director de contenidos para Linotipia.org y docente en la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales UABC

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