Esta entrevista tiene como finalidad explorar las implicaciones que tiene la ciudad para el desarrollo de la historia en Las Niñas Bien.

Por: Alejandro Aldan Vázquez 

Las niñas bien (2018), dirigida por la directora mexicana Alejandra Márquez, basada en los personajes del libro Las niñas bien de Guadalupe Loaeza, ha formado parte de selecciones como El Festival Internacional de Cine de Morelia, Festival de Cine de Málaga y los premios Ariel. El argumento principal es la crisis financiera que se vivió en México en 1982, contado a través del personaje principal, Sofía. 

Esta entrevista tiene como finalidad explorar las implicaciones que tiene la ciudad para el desarrollo de la historia en Las Niñas Bien, así como el vínculo que tienen los personajes con el entorno que los rodea; mansiones, restaurantes de lujo, centros comerciales y el club deportivo.  

¿Qué relación encuentras entre los personajes y su entorno?, ¿Cómo fue el proceso de elección de locaciones?.

El proceso de selección de locaciones fue muy específico, yo sabía que quería. Un poco porque así ya estaba mencionado en el libro de Guadalupe Loaeza, pero yo estaba muy clara en que quería espacios como barraganescos, como Barragán y Legorreta. 

Muy minimalismo mexicano, que fuera muy sobrio, muy elegante y algo que pudiera seguir vigente ahorita, como esas casas heredadas y que siguen siendo muy elegantes todavía; no quería que fuera algo fastuoso, como la moda del momento, creo que era parte de encontrar cuál era el buen gusto de los espacios y eso fue muy importante.    

A lo largo de la película, podemos observar la psicología de Sofía de Garay, así como situaciones que dejan ver el  “poder” social con el que cuenta, sus fantasías y como se aferra al estilo de vida que lleva, todo aquello contado en escenarios específicos.

¿Cómo tomaste la decisión de elegir en qué lugar mostrar las fantasías, temores y obsesiones de Sofía?, ¿Por qué ese escenario y no otro para cada una de dichas situaciones?

Creo que una de las cosas que a mí me llamaban la atención desde el principio de esta historia era la ridiculez o un poco la comicidad que se experimenta en los espacios de privilegio que tienen estas mujeres y Sofía en especial. Como que había una contradicción, fuerzas contrarias que se manifestaban a través de los espacios sociales; como el baby shower o el club y todos estos lugares donde se reúnen las amigas.

También era importante para mi ver el deterioro de la casa de Sofía. Cómo se iba deteriorando poco a poco, como el jardín ya no hay nadie que lo cuide, entonces se ve desolado.

Los espacios de batalla; como la casa de la amiga que sigue impoluta, perfecta, mientras le propone que vayan de viaje a Europa cuando ella está al borde del colapso. Y el club, un poco los vestuarios porque se me hacía un espacio muy público para estar desnuda, como vulnerable y presentándote a la sociedad sin muchas máscaras. 

Las urbes en su distribución logran representar el clasismo y la desigualdad, mediante edificaciones podemos encontrar simbolismos que reflejan el estilo de vida de los sujetos. 

¿Qué historia crees que cuentan las edificaciones en las cuales se desarrolla la historia por sí solas, si remueves a los personajes de ellas?, ¿Qué carga simbólica tiene el club que frecuentan las protagonistas? .

Para hablar de las cargas simbólicas que tienen los espacios sin necesariamente tener a los personajes interactuando con ellos, obviamente las casas de los personajes creo que dicen mucho de sí mismos, como esta sobriedad repetible, casi perfecta. 

La casa de Ana Paula, el primer departamento que vemos es un espacio rojo, que luego se repite al final en el restaurante. El color rojo en la película en general es sinónimo de peligro o amenaza. 

El club, por default es un espacio que es exclusivo, al que no puede acceder todo el mundo, tienes que tener una membresía y que es muy representativo del ecosistema en donde viven estas mujeres. 

Por último, como realizadora, ¿Tienes alguna conexión personal con los espacios representados o son completamente ajenos a ti?, ¿Cuál fue tu experiencia al encontrarte rodeada de la opulencia de las locaciones y el arte de producción?.

Mi experiencia como directora en estos espacios. Pues mira la casa de Sofía la tuvimos que hacer en dos casas diferentes, porque no encontrábamos una casa que cumpliera con todos los cometidos que queríamos que tuviera. Digo, en mi mente ya la casa de Sofía es la casa que construimos en la ficción, pero los exteriores y los interiores no son la misma casa. 

Era curioso estar rodeada de tanta opulencia, es un mundo que no ha sido el mío, pero qué he tenido posibilidad de ver y de pronto pues reconocía eso que me recordaba el pasado, pero fue también encontrar la humanidad con todo lo difícil que eso fue.  

Alejandro Aldan (Autor de la nota): estudiante del último semestre de la carrera Ciencias de la Comunicación, norteño , periodista cultural, libre pensador y apasionado por la historia y cultura de latinoamérica .

Escrito por Redacción Linotipia

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