Categoría: Cuento

El Santo Demonio Azul

“…el ganador tendría el placer de quitarle la máscara al perdedor y los dos ansiábamos hacerlo, deseaba poder romperla con toda mi fuerza y destrozarla en su rostro para demostrar mi deseo.”

Perra suerte

“—¡Perra suerte! —grité antes de que mi cabeza se estrellara contra el suelo… Yo sé que era el infierno, y que ni el diablo me quiso, por eso estoy aquí; muerto en vida.

No sirvió de nada

Vero sentada en tu pierna no deja de pasar sus deditos ensalivados por tu cara, hasta que alguna cosa en el suelo la distrae y la bajas para que lo tome. En tu pantalón queda dibujado un círculo de orina.

Extrañado de conocerte

Steven se levantó esa mañana con una extraña sensación, un hormigueo que le recorría la punta de los pies y se encaminaba por su entrepierna hasta llegar al pecho. Los ayeres y las mañanas estaban mezclados, con esfuerzo recordaba quién era y dónde estaba.

No hay problema: esperando el final

Ni todas las luces de Las Vegas y su parafernalia podían darle felicidad, solamente el imaginario sonido de monedas cayendo al suelo creaba arritmia en su corazón, pero su vista no era como él lo desearía y sus bolsillos eran livianos.

¿Por qué no?

Las cosas zumban pero no hay abejas, el piso y su tierra son un mar que no se reconoce a sí mismo, y Rosario, bueno, ella no recuerda cómo mover sus manos, cómo empujar el suelo, cómo ser un bípedo que se viste de blanco.